Tu empresa ya es un sistema, aunque nadie lo haya diseñado
Cada cliente que llega, cada decisión y cada mensaje recorre un camino entre personas y herramientas. Ese camino existe aunque nadie lo haya dibujado. Y casi siempre tiene agujeros.
Una empresa es un sistema
Parto de una idea: una empresa es un sistema, y se puede hacer programable. Programable no quiere decir llena de código. Quiere decir que ves cómo funciona, entiendes por qué falla y la mejoras sin depender de la memoria de una persona.
El sistema no es solo el software. Es la web, las personas, las conversaciones, las hojas de cálculo y las costumbres. La IA es una pieza más. Funciona tan bien o tan mal como el resto del sistema donde la pones.
Del primer clic a la última decisión
Piensa en el recorrido completo. Un cliente llega a tu web y escribe. Alguien recibe el aviso y lo pasa a ventas o a soporte. Se comenta en un chat interno, se decide en una reunión y se apunta en una herramienta. Con suerte, alguien vuelve al cliente.
En cada salto se pierde algo: contexto, tiempo o la información entera. Nadie lo ve, porque cada persona solo ve su tramo. El cliente sí ve el recorrido completo, y lo nota.
El trabajo en remoto lo deja a la vista
Cuando el equipo trabaja en remoto, la empresa es lo que se escribe. Una decisión se toma en un hilo de chat, se matiza en una videollamada y se pierde en un correo. Un mes después nadie sabe qué se decidió, ni dónde, ni por qué.
Tu equipo hace lo que puede con lo que tiene. Lo que falta es diseño: decidir dónde vive cada cosa, quién responde de cada información y cómo se encuentra después.
Por qué añadir IA al desorden lo empeora
Si pones un asistente de IA sobre información desordenada, contestará igual de seguro cuando acierta que cuando se equivoca. Si automatizas un proceso que nadie entiende, solo conseguirás que falle más rápido.
Por eso no empiezo por la herramienta. Empiezo por dibujar el flujo: qué entra, quién lo toca, dónde se guarda y qué sale. Con ese mapa delante, muchos problemas saltan a la vista.
A veces la solución es aburrida
Muchas veces no falta inteligencia artificial. Falta un sitio único para la información, una persona responsable de cada paso o una regla clara sobre qué se escribe dónde. Es poco vistoso y funciona.
Otras veces sí toca construir. Por ejemplo, un agente que lee lo que entra y lo reparte, un asistente que responde con los documentos de la empresa o un aviso cuando algo se atasca. La diferencia es que se construye sobre un flujo que ya tiene sentido. Así cada decisión queda escrita y la gente deja de buscar información entre herramientas.
Dónde lo he aprendido
He trabajado en agencias y en grandes empresas, en marketing, ventas y producto, para marcas como Apple o Unilever. En Londres fui Global Lead, Automation & Tech en Dentsu International (Dentsu X e iProspect), una de las grandes redes de agencias de medios. En 2021 cofundé Chat Ergo Bot, una startup de IA conversacional que dirigí.
Desde abril de 2026 soy Head of AI GTM Engineering en Sesame HR, con un mandato sobre los proyectos internos de IA de toda la compañía. El nombre suena a ventas, pero el trabajo llega a toda la organización. También soy profesor colaborador en la escuela de negocios EDEM. Todo eso me permite entrar en una empresa, entender cómo funciona y proponer la solución que encaja, sea vistosa o no.
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Veamos tu empresa como un sistema
Cuéntame cómo te llega un cliente y qué pasa después. Con eso ya se ve dónde se pierde lo importante.
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